CARTA A LOS ROMANOS

TEMA: Muertos al pecado

PROPÓSITO: Aclarar que la Gracia no es una licencia para pecar.

TEXTO: Romanos 6:1-14

INTRODUCCIÓN: Romanos 6 es uno de los capítulos más difíciles de interpretar en toda la carta. Pablo se detiene para responder a tres objeciones importantes que se hacían a la doctrina de la justificación por la fe. Estas objeciones se encuentran en Rom 6:1,15 y 7:7. Podemos notar que en cada caso la pregunta es formulada en casi la misma manera: “¿Que, pues, diremos?” La respuesta también comienza en forma igual: “En ninguna manera” (Rom 6:2,15 y 7:7).
La primera objeción es: “¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?” (v.1) Esta objeción está relacionada con lo que Pablo dijo en Rom 5:20.
Al responder a esta objeción, Pablo tiene que tratar el tema tan importante de LA ACTITUD DEL CREYENTE JUSTIFICADO FRENTE AL PECADO. Fundamentalmente, lo que Pablo dice es que el creyente ha “muerto al pecado” (v.2); por lo tanto, no puede seguir viviendo en él.

La pregunta que surge es: “¿Cómo murió el creyente al pecado?” La respuesta, según lo que Pablo dijo en Rom 5:12-21, es que el creyente murió al pecado cuando Cristo murió en la cruz. La fe que nos justifica, nos une a Cristo; y por nuestra unión con Cristo, todo lo que le pasó a Él, nos pasó a nosotros. (como cuando el israelita ponía sus manos sobre el cordero que se iba a sacrificar)
Al ampliar su respuesta a esta primera objeción, Pablo enfatiza dos cosas:
[1] Nuestra posición ‘en Cristo’ frente al pecado (v.2-10), y
[2] Nuestra responsabilidad personal frente al pecado (v.11-14).

1. NUESTRA POSICIÓN ‘EN CRISTO’ FRENTE AL PECADO (v.2-10)

A. El Creyente MURIÓ Con Cristo (Rom 6:8)
Pablo usa varias frases paralelas para describir la posición del creyente ‘en Cristo’, de estar muerto al pecado:
– “hemos sido bautizados en Su muerte” (v.3)
– “somos sepultados juntamente con Él para muerte” (v.4)
– “plantados juntamente con El en la semejanza de Su muerte” (v.5)
– “nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con El” (v.6)
Pero, “¿en qué sentido ha muerto el creyente”? Pablo contesta en dos maneras:
[1] “hemos muerto al pecado” (v.2)
(a)En primer lugar debemos notar que Pablo no está hablando de un proceso, sino de algo que ocurrió una vez para siempre. Por lo tanto, sería mejor traducirlo: “los que murieron al pecado”. Pablo no está hablando de la ‘muerte al pecado’ en la experiencia del creyente (proveniente de una decisión que él haya tomado frente al pecado), sino que está hablando de lo que pasó, objetivamente, cuando Cristo murió en la cruz.
(b)Pero, ¿en qué sentido murió el creyente al pecado? La respuesta es, al reino del pecado. Mientras el hombre estaba ‘en Adán’, era un esclavo de Satanás y del pecado. Pero cuando Cristo murió en la cruz, el hombre ‘natural’ (es decir, el hombre que estaba posicional y legalmente ‘en Adán’) murió, y sobre la base de esta realidad, el creyente puede comenzar a vivir libre del [reino o domino del] pecado, y bajo la autoridad de otro representante legal – es decir, de CRISTO. Es justamente por estar en esta nueva posición de estar libre del dominio del pecado, que sería ilógico para el creyente seguir cometiendo pecado.
Pablo ilustra esta enseñanza, usando el ejemplo del bautismo (v.3). Sin embargo, debemos notar que el bautismo simplemente simboliza lo que fue efectuado en la cruz. Pablo amplía esta enseñanza en el v.6.

[2] “nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con Él” (v.6)
La enseñanza de Pablo es que cuando Cristo murió en la cruz, nuestro “viejo hombre” también murió.
TRES preguntas surgen aquí:
(a)¿Quién es este “viejo hombre”?
En Rom 6:6 el “viejo hombre” significa la persona que éramos antes por naturaleza; es decir, el hombre bajo la condenación del pecado (por estar vinculado con Adán; ver Rom 5:12-21). Por medio de nuestra fe en Cristo, el creyente deja de estar ‘en Adán’ (porque ese “hombre viejo” fue crucificado juntamente con Cristo), y viene a estar ‘en Cristo’. Esta es su nueva situación POSICIONAL y legal.

En Efe 4:22 y Col 3:9 Pablo utiliza la expresión “viejo hombre” en el sentido de la naturaleza pecaminosa que el creyente justificado aún tiene en su EXPERIENCIA. El creyente es llamado a despojarse de su naturaleza pecaminosa (en el sentido de “hacer morir” o “crucificar” su vieja naturaleza), para que llegue a vivir una vida de santidad.

(b)¿Cómo murió este “viejo hombre”?
Pablo responde, “fue crucificado juntamente con Él” (v.6). La palabra que Pablo usa es
Muchos creyentes interpretan estas palabras de Pablo como indicando una acción que nosotros debemos hacer como creyentes. Pablo está hablando de una acción completada (en el pasado). Pablo no está hablando de algo que nosotros hacemos a nuestro “viejo hombre”, sino de algo que otra persona hace a nuestro “viejo hombre”.

La persona responsable por la muerte del “viejo hombre” es Dios, en Cristo. Además, el v.8 afirma, “Y si morimos con Cristo

(c)¿Por qué crucificó Dios a este “viejo hombre”?
Pablo da TRES respuestas a esta pregunta, en v.6-7.
(1). “para que el cuerpo de pecado sea destruido” (v.6)
Con estas palabras Pablo describe el primer propósito que Dios tuvo en crucificar al “viejo hombre”. La idea que Pablo quiere comunicar no es tanto la destrucción total del “cuerpo de pecado”, sino simplemente que éste ha sido puesto fuera de servicio, desactivado.
Pero, ¿qué es “el cuerpo de pecado” es mejor entender esta palabra literalmente. Evidentemente Pablo no está diciendo que nuestro cuerpo ha sido desactivado, sino que nuestro cuerpo como esfera en la cual el pecado reina, ha sido desactivado. En otras palabras, lo que Pablo está diciendo es que “nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él” para desactivar el poder del pecado sobre nuestras vidas; un poder que viene como consecuencia de estar vinculado con Adán, y que se manifiesta a través de nuestros cuerpos físicos.

B. “a fin de que no sirvamos más al pecado” (v.6)
Aquí tenemos el segundo propósito de Dios en crucificar al “viejo hombre”. Dios, en Cristo, rompe la relación o el vínculo que teníamos con Adán, para desactivar el poder del pecado en nuestros cuerpos, para que ya no seamos más esclavos (“doulos”) del pecado.
C. “porque el que ha muerto ha sido justificado del pecado” (v.7)
Se interpreta en el sentido de, “ha sido liberado de la culpabilidad del pecado”

a.Como creyentes, no solo hemos muerto con Cristo, sino que “somos sepultados juntamente con Él” (v.4).
¿Por qué usa Pablo esta expresión tan extraña? Porque quiere demostrar la realidad y la finalidad de la muerte del “viejo hombre”. Una vez más debemos recordar que Pablo está hablando de lo que pasó al ser humano que estaba “en Adán”. ¡En la tumba de Cristo podemos ver a “Adán” enterrado!

El bautismo simboliza no tanto una acción que el creyente se propone tomar, sino una realidad hecha por él en Cristo.

b. El Creyente RESUCITO Con Cristo expresa claramente la verdad espiritual de nuestra nueva vida en Cristo. Podemos notar especialmente los versículos 4, 5, 8, 10.

Una vez más la pregunta surge: “¿en qué sentido ha resucitado el creyente?” La respuesta obviamente es: “en el sentido de que Dios lo ha colocado en una nueva relación (es decir, está ‘en Cristo’), y esto le concede una nueva vida y una nueva naturaleza”.

Los propósitos de Dios en dar al creyente un nuevo representante legal [Cristo] y una nueva naturaleza son:

[1] Para que “andemos en vida nueva” (v.4).
[2] Para que vivamos con El (v.8).
[3] Para que “la muerte no se enseñoree más”(v.9).
[4] Para vivir para Dios (v.10).

2. NUESTRA RESPONSABILIDAD PERSONAL FRENTE AL PECADO (v.11-14)
En 6:2-10 Pablo ya ha mencionado ciertas cosas que el creyente debe hacer:

i. “andemos en vida nueva” (v.4).
ii. “a fin de que no sirvamos más al pecado” (v.6).

Pero en v.11-14 el tema central es la responsabilidad que el creyente tiene de vivir en una manera consecuente con la justificación que tiene en Cristo.
A “consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios” (v.11)

(1)Lo primero que el creyente tiene que hacer es PENSAR; Pablo no está hablando de algo que el creyente tiene que hacer con su cuerpo, sino con su MENTE.
**Es decir, Pablo está ordenando a los creyentes a hacer esto todos los días de su vida.
**El creyente no es llamado a crucificar el “viejo hombre” todos los días, sino a considerar que en Cristo el “viejo hombre” ya fue crucificado una vez y para siempre. Por ende, la relación del creyente con Adán se rompió, y él vive en una nueva relación con Cristo.
**El creyente tiene que llenar su mente de este pensamiento, y sacar las conclusiones del caso. ¡Esto es lo que le va a guardar del pecado!
Lo que Pablo enfatiza aquí, entonces, es la necesidad que el creyente tiene de hacer buen uso de su cerebro. La gran mayoría de creyentes están demasiado interesados en tener experiencias espirituales, pensando que estas experiencias le van a dar la victoria sobre el pecado. Pero Pablo no dice esto. Según Pablo, lo que va a ayudar al creyente a tener la victoria sobre el pecado es ENTENDER lo que Dios ha hecho en Cristo para su beneficio, y luego CREERLO.
El creyente tiene que ‘considerar’ dos cosas:
[2] Que Está Muerto al Pecado
¿En qué sentido está el creyente “muerto al pecado”? Para contestar esta pregunta, tenemos que volver al v.2. Es importante enfatizar que Pablo no está hablando de nuestra experiencia como cristianos, sino de nuestra posición legal ante Dios; es por eso que él puede mandar, “consideraos…” Uno no puede ‘considerar’ una experiencia; uno solo ‘considera’ una VERDAD. Por ende, el mismo verbo (“consideraos”) indica que Pablo no está hablando de la experiencia del creyente (él hablará de esto en v.12), sino de su nueva posición legal ante Dios.

A la verdad, todo creyente es muy consciente de que aún comete pecado; por lo tanto, no puede decir que está ‘muerto al pecado’, en el sentido que ya no comete pecado (o que no es molestado por el pecado). Por ende, lo que Pablo está hablando es de la ‘muerte’ al dominio y a la condenación del pecado – no a la experiencia del pecado, en la vida diaria.
[3] Que Está Vivo para Dios
Esta es la nueva posición del creyente: está vivo para Dios en Cristo Jesús. Una vez más, Pablo está describiendo principalmente la posición legal del creyente, no simplemente su experiencia. Es decir, Pablo todavía está hablando de los beneficios ‘legales’ (ante Dios) que el creyente tiene por estar ‘en Cristo’ (ver v.10).

B. “No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal” (v.12)
Ahora sí Pablo comienza a hablar de la EXPERIENCIA del creyente. Pablo, por inspiración del Espíritu Santo, manda al creyente a no permitir que el pecado REINE en su cuerpo La verdad acerca del creyente es que su fe en la muerte de Cristo lo ha liberado de la esclavitud a Satanás y al pecado. Por lo tanto, sería totalmente ilógico seguir viviendo en el pecado (ver la objeción del v.1). Más bien, lo lógico sería no permitir que el pecado siga controlando su vida; por eso Pablo dice, “pues” El inconverso no puede evitar el dominio del pecado, porque él está ‘en Adán’; pero el creyente está ‘en Cristo’, y por lo tanto no tiene porque pecar (ver v.14).

Antes el pecado reinaba en la vida de todos (Rom 5:21a); pero ahora la gracia de Dios reina en la vida del creyente (Rom 5:21b).

C “Ni…presentéis vuestros miembros al pecado” (v.13a)

Este es otro mandato de Dios para el creyente. El creyente debe evitar constantemente poner los miembros de su cuerpo a la disposición del pecado.El inconverso no puede evitar hacer esto, porque es un siervo de Satanás (ver v.16). Satanás domina al inconverso (por su vínculo con Adán), y hace que sus miembros constantemente estén pecando. Pero el creyente está libre de Satanás (por su vínculo con Cristo), y él ya no debe ELEGIR la opción del pecado que Satanás le ofrece.

D. “Presentaos vosotros mismos a Dios…” (v.13b)

El creyente, habiendo sido liberado del pecado y de Satanás, tiene la responsabilidad de ofrecerse libremente como siervo de Dios (ver v.18, 22). Pablo ahora está exhortando al creyente a tomar una decisión decisiva e inmediata de romper con la pasada manera de vivir, y comenzar una nueva vida sobre la base de lo que Dios ha hecho por él en Cristo.

Esto es lo que Pablo enseña en pasajes tales como Gál 5:16-25; Efe 4:22-24; Col 3:5-11.

CONCLUSIÓN: Todo lo anteriormente dicho es cierto del creyente por su posición de estar ‘en Cristo’ (2 Cor 5:17). En otras palabras, la muerte de Cristo logró mucho más que solamente justificar al creyente. Tal como la justificación se recibe por fe, así también la muerte de nuestro “viejo hombre” (= la persona que éramos por naturaleza ‘en Adán’) y nuestra nueva posición ‘en Cristo’ se reciben por fe. TODO ESTO OCURRE AL MISMO MOMENTO EN QUE DIOS NOS JUSTIFICA. El creyente no hace nada para que todo esto sea realidad; solamente descansa en la obra que Dios ha hecho en Cristo
Pablo sabía que lo que él dijo en Rom 5:20 se podría mal interpretar como abriendo las puertas al pecado. En Rom 6:1-14 Pablo muestra categóricamente que en realidad el creyente justificado tiene que vivir todo lo opuesto, dado a su nueva posición ‘en Cristo’. Tal creyente es “una nueva criatura”; su “viejo hombre” murió con Cristo, y estando ‘en Cristo’ él recibe una nueva vida. Por lo tanto, el creyente justificado ya no puede vivir en el pecado (ver 1 Juan 3:9).


Adaptado de:
“Estudios en Romanos”
Ps Alex Donnelly